Independiente ganó en Córdoba y ya está en zona de copas Compartir en Whatsapp

Dos partidos ganados y cuatro empatados es el saldo del Independiente de Ariel Holan. Un equipo que se va haciendo al andar, que todavía no logra lucirse y que muestra buen juego en cuentagotas, pero que va dando pasitos hacia adelante: en Córdoba, superó a Talleres 2-0, otra vez contó con la cuota goleadora de Emmanuel Gigliotti, con apariciones determinantes de Emiliano Rigoni y un bloque defensivo que se afianza. Así llegó a 31 puntos, quedó décimo (todavía debe el partido frente a Defensa y Justicia) y ya se metió en la zona de los equipos que entran en la Sudamericana 2018.

El primer tiempo fue parejo. Casi sin pausa en el mediocampo pero con pocas luces de ambos lados a la hora de dar el pase final e intentar lastimar. En Independiente, que no tenía a Walter Erviti, ausente por lesión, no había un jugador que manejara los hilos, entonces todo era velocidad con Martín Benítez, Emiliano Rigoni y Ezequiel Barco. Del otro lado, Jonathan Menéndez tampoco encontraba su lugar y el peligro llegaba solo con alguna corajeada de Victorino Ramis el buen centrodelantero del equipo de Kudelka.

En ese escenario de poca claridad y mucho roce, el gol que abrió el partido llegó por un blooper. A los 26 minutos, tras un despeje rápido en el área visitante, Independiente salió lanzado de contra. Barco trepó por izquierda desde su propio campo y metió la pelota con rosca hacia la medialuna para llegada de Rigoni. El de Independiente no alcanzó a definir, pero Sebastián Palacios que retrocedía y llegaba al cruce, la punteó y la metió en su propio arco.

Con la ventaja, el Rojo jugó a lo que más cómodo le quedaba con los jugadores que tenía: se agrupó con las líneas bien cortas y apostó a la salida rápida con sus atacantes. Talleres no podía dar dos pases seguidos y ni siquiera el Cholo Guiñazú podía hacer pie en el medio.

Para colmo, en el arranque del segundo tiempo cuando el local buscaba el empate, llegó el 2-0. Fabricio Bustos (de buen rendimiento) cortó, avanzó y tocó a la izquierda. Rigoni encaró en diagonal y sacó un centro picante que se fue cerrando. El arquero Herrera respondió mal, dio un rebote corto y al medio. Y Gigliotti no perdonó.

El segundo gol del Rojo terminó el partido. Terminó de apagar a Talleres que tuvo una noche para el olvido. Y los de Holan controlaron el trámite sin sufrir para dar un nuevo paso hacia adelante en este nuevo camino.

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