La despedida de Lousteau en Washington Compartir en Whatsapp

La cita formal en la embajada argentina en Washington había sido por el Día Mundial del Malbec, pero el tinto esta vez no fue el protagonista: la fiesta anoche se convirtió, para sorpresa de los presentes, en la despedida de Martín Lousteau, que dijo públicamente adiós a su cargo como embajador, agradeció al presidente Mauricio Macri y brindó por “la grandeza del pueblo estadounidense y argentino”.

Cuando ya circulaban las empanadas criollas, el vitel toné y la ensalada de quinoa entre los invitados que abarrotaban el primer piso del coqueto edificio, Lousteau tomó la palabra y comenzó a hablar de la historia de la cepa de origen francés que prendió en suelo mendocino y se convirtió en sello de argentinidad. Que él estuviera en la conducción de la ceremonia resultaba un poco extraño ya que luego de su renuncia para ser candidato en la Capital, la embajada está formalmente en manos de quien era su segundo, Sergio Pérez Gunella.

Pero entonces Lousteau pasó del malbec al verdadero motivo de su discurso: “Para mí es también un día especial. Como ustedes saben, hace 20 días decidí renunciar como embajador de Argentina y eso se concretó formalmente el lunes”, dijo. “Hoy es una especie de despedida”. Allí, buena parte de los presentes murmuró un ooooohhhhh de sorpresa y quizás desencanto.

“Ha sido un honor servir al país y agradezco al Presidente por confiarme el puesto en estos tiempos muy especiales. Comencé dos meses antes de que Barack Obama visitara la Argentina en marzo de 2016 y tuve el honor de trabajar para la visita oficial del presidente Macri (que se concretará el 27 de abril)”. “Esta embajada va a seguir mejorando las relaciones en el futuro”, auguró.

Lousteau pidió disculpas porque su esposa, la actriz Carla Peterson, no estaba presente para despedirse porque había viajado a un festival de cine latino en Chicago, donde se presentaba una película en la que ella es protagonista. El ex embajador agradeció al staff de la sede diplomática, a los miembros del Departamento de Estado, del Congreso, de los organismos multilaterales, de las empresas y de la vida cultural de Washington presentes en el lugar y pidió levantar la copa y brindar por la “grandeza” del pueblo estadounidense y argentino. Para ese entonces los presentes disfrutaban de una degustación de varias etiquetas de la cepa argentina, entre flanes con dulce de leche y alfajorcitos de maicena.

Tras su despedida, Lousteau se quedará unos días más en Washington, aunque busca volverse lo antes posible para Buenos Aires. Dicen que Carla preferiría que el hijo de la pareja, Gaspar, completara las clases en el jardín de infantes de Washington al que asiste el pequeño, que finalizan recién a mediados de junio. Pero los tiempos de campaña apremian.

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