Identifican en ratones un nuevo método para mejorar la quimioterapia

Viernes, 9 de febrero de 2018

Un grupo de científicos ha identificado una nueva diana para potenciar la quimioterapia.

 Los cánceres malignos se caracterizan por estimular la formación de nuevos vasos sanguíneos que generalmente presentan aberraciones, lo que dificulta la llegada de los fármacos a las células tumorales.

En concreto, los investigadores han demostrado en ratones que la proteína superóxido dismutasa 3 (SOD3) es esencial para reprogramar los vasos sanguíneos que irrigan los tumores y potenciar el efecto de fármacos antitumorales.

Los resultados se publican en la revista Nature Communications y, según sus autores, abren una nueva vía para mejorar la eficacia de tratamientos ya existentes contra el cáncer.

Santos Mañes, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC) y director del trabajo, explica que se ha constatado que tratamientos que aumentan la expresión de SOD3 en el microambiente del tumor pueden normalizar la actividad de los vasos sanguíneos y mejorar la eficacia de terapias que usa el paciente.

"Lo más interesante es que algunos fármacos que ya se están utilizando en humanos, como la lovastatina, pueden, al menos en los roedores, aumentar los niveles de SOD3 en los tumores", añade.

Además del CNB, en el estudio también han participado investigadores del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC), el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y la Universidad de Pittsburgh (EEUU).

Los cánceres malignos se caracterizan por estimular la formación de nuevos vasos sanguíneos por un proceso conocido como angiogénesis.

Normalizar el funcionamiento de estos vasos sanguíneos es, por tanto, una buena estrategia para facilitar la llegada de los fármacos a su destino y aumentar la eficacia de los tratamientos.

Esta normalización puede conseguirse en algunos casos con fármacos antiangiogénicos, sin embargo, el beneficio clínico de estos es limitado ya que su uso continuado termina por eliminar los vasos sanguíneos, impidiendo que la quimioterapia alcance a las células malignas.

"Es por tanto esencial identificar nuevos elementos que regulen la normalización de los vasos sanguíneos sin causar su eliminación", precisan los responsables del trabajo.