Mendoza no es un ecosistema natural, es una obra de ingeniería hidráulica sostenida desde fines del siglo XIX. El oasis mendocino no existe por gracia de la naturaleza, sino por una intervención masiva sobre el desierto.
En una provincia donde el voto ordena mayorías, la ausencia de una alternativa real termina reforzando al oficialismo
Que estas fiestas encuentren a la comunidad unida, con paz, trabajo, salud y la convicción de que lo mejor aún está por venir