Patricia Bullrich juró como senadora por La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires y protagonizó su primer contrapunto público con la vicepresidenta y presidenta del Senado, Victoria Villarruel, en una sesión que hasta entonces transcurría sin sobresaltos.
La ceremonia avanzaba con la jura de 23 de los 24 nuevos legisladores cuando Bullrich pidió la palabra, pese a que los presidentes de bloque habían acordado evitar discursos políticos. La solicitud generó sorpresa en el recinto. Al intentar hablar, la senadora tocó la pantalla frente a ella creyendo que así activaría el micrófono, mientras Villarruel le explicaba que no lo habilitaría. Bullrich insistió, habló sin audio y finalmente pidió que su intervención fuera tomada por escrito.
Tras concluir la sesión, se acercó a la presidencia para reclamarle a Villarruel por lo ocurrido. Según relató luego ante la prensa, le pidió que mantuviera un criterio uniforme. Sostuvo que se había sido estricto al limitar a tres los invitados por senador, pero señaló que la legisladora fueguina Cándida López ingresó con nueve familiares sin recibir observaciones.
López fue protagonista de otro momento destacado de la jornada. Conocida por confrontaciones previas en el recinto, se apartó del tradicional si juro y añadió una fórmula en nombre de su provincia, de las Islas Malvinas y de los treinta mil desaparecidos. La reacción de la Secretaría de la Presidencia y del gabinete presente fue distante y sin aplausos, a diferencia del resto de las juras.
El episodio entre Bullrich y Villarruel generó comentarios entre los senadores, que lo interpretaron como un anticipo de la dinámica que podría dominar la relación entre ambas.




