El Turismo Nacional escribió este domingo una de sus páginas más emotivas de los últimos años. Con un Autódromo Ciudad de San Martín repleto y vibrando desde temprano, el mendocino Julián Santero celebró ante su gente el bicampeonato de Clase 3, cerrando un 2025 brillante y cargado de triunfos. Aunque la corona había quedado asegurada semanas atrás en Córdoba, el gran sueño era festejar en casa... y el público mendocino respondió con una ovación que quedará en la historia.
Un autódromo convertido en fiesta
Desde la mañana, el histórico circuito "Ángel Pena" mostró el color que solo el Turismo Nacional puede generar. Banderas flameando, camperas rojas y verdes en apoyo al ídolo local y miles de familias que llenaron tribunas, lomas y pasarelas para vivir una auténtica fiesta fierrera. Cuando Santero se subió al podio, el canto fue unánime: "Dale campeón, dale campeón". El "Piloto Volador" levantó los brazos, abrazó a su equipo y se tomó segundos -visiblemente emocionado- para señalar hacia la multitud. "Es una verdadera fiesta. Feliz de poder festejar en Mendoza y que el TN haya vuelto otra vez a la provincia", dijo entre abrazos y flashes, mientras los fanáticos se apretaban contra los alambrados para celebrar con él.
Canapino, dueño de la final
Aunque el título ya tenía dueño, la carrera de Clase 3 ofreció un espectáculo de primer nivel. Agustín Canapino dominó con autoridad y se llevó una victoria contundente, cerrando su año deportivo con un triunfo resonante en suelo mendocino. El podio lo completaron Facundo Chapur y José Manuel Urcera, en una final vibrante, con sobrepasos al límite y un ritmo frenético que mantuvo a las tribunas encendidas hasta la bandera a cuadros.
El sueño que se rompió para Antolín
El público mendocino soñaba con un cierre doble: Santero en Clase 3 y Gonzalo Antolín en Clase 2. El sanrafaelino llegaba como líder del campeonato, confiado y con chances claras de coronarse. Sin embargo, el destino tuvo otros planes. En la quinta vuelta de la final, el motor de su auto dijo basta. Antolín abandonó entre la desazón de su equipo y los aplausos de un público que reconoció su enorme temporada. Finalmente, el título quedó en manos de Bautista Damiani, quien supo aprovechar la oportunidad y celebró como nuevo campeón de la divisional.




