La tragedia sacudió a Recoleta y dejó una serie de preguntas abiertas. En una habitación de un hotel del barrio fueron hallados sin vida una mujer y su hijo, un episodio que generó impacto no solo entre los vecinos de la zona sino también en el ámbito educativo donde ella trabajaba.
Se trata de Gisela Mercedes Yurka, de 41 años, y de su hijo Gabriel Saru Ovejero, de 7. Ambos, de nacionalidad argentina, se habían alojado el jueves en el hotel Ker, sobre la calle Marcelo T. de Alvear, con una estadía prevista por apenas una noche.
Gisela era docente y había pasado por distintas instituciones educativas, entre ellas la Asociación Civil Hogares del Espíritu Santo, el Colegio San Mauricio y el Instituto Nuestra Señora del Hogar. En sus redes sociales solía mostrar momentos cotidianos junto a Saru, a quien mencionaba en mensajes cargados de afecto y orgullo maternal.
El silencio encendió las alarmas. Desde la tarde del jueves, familiares y personas cercanas no lograban comunicarse con ellos y comenzaron una búsqueda desesperada. Incluso, el pedido se difundió en redes sociales a través de la publicación de una madre vinculada al colegio donde trabajaba Yurka.
La escena fue descubierta este viernes por la mañana, cuando desde el hotel advirtieron que nadie respondía desde la habitación ni había señales de movimiento. Tras dar aviso a la policía, los agentes ingresaron al cuarto 306 y encontraron los cuerpos en la bañera.
En el lugar trabajaron bomberos, efectivos de la Policía de la Ciudad y personal de Criminalística, que llevaron adelante las primeras tareas periciales. Mientras tanto, la Justicia intenta establecer las causas de las muertes y reconstruir las últimas horas de la mujer y el niño.
La investigación quedó en manos de la Fiscalía Criminal Correccional N.º 59, a cargo de la fiscal Laura Belloqui. El caso continúa bajo análisis y rodeado de conmoción.




