Después de varios días de búsqueda, la causa por el asesinato de Érika Antonella Álvarez tuvo un avance decisivo fuera de Tucumán. El hombre señalado como principal responsable del crimen fue localizado y detenido en la provincia de Buenos Aires, donde se había ocultado tras abandonar el norte del país.
Felipe Sosa, de 50 años, fue aprehendido en la localidad bonaerense de Fátima, partido de Pilar, durante un operativo de la División Búsqueda de Prófugos de la Policía Federal Argentina. Según la investigación, el sospechoso se había refugiado allí luego de huir desde Yerba Buena, ciudad en la que residía y desde donde habría escapado tras el homicidio.
Sosa es empresario del rubro de la seguridad privada y cuenta con antecedentes militares: egresó del Colegio Militar de la Nación a fines de los años noventa, alcanzó el grado de teniente antes de su baja y habría tenido experiencia posterior en la Legión Extranjera francesa. Ese perfil llamó especialmente la atención de los investigadores tucumanos por las características del ataque.
Érika Álvarez, de 25 años, fue encontrada muerta el pasado 8 de enero en un basural del barrio Manantial Sur, en la capital tucumana. Su cuerpo estaba dentro de una bolsa de residuos y presentaba signos evidentes de extrema violencia. La autopsia determinó que murió como consecuencia de golpes contundentes en el cráneo y el rostro, además de una grave lesión cervical que resultó letal.
Uno de los elementos que orientó la pesquisa fue la forma en que el cuerpo estaba atado: los nudos utilizados serían de tipo militar. A partir de ese dato, y de testimonios que confirmaron que la víctima y el sospechoso se conocían y habían mantenido encuentros previos, Sosa quedó en el centro de la escena judicial.
Tras el crimen, el acusado habría huido en motocicleta rumbo a Buenos Aires. El seguimiento del rodado mediante el sistema de Anillo Digital permitió detectar su ingreso al partido de Pilar. Finalmente, la moto fue ubicada en un hotel de Fátima, donde los agentes concretaron la detención.
En paralelo, la Justicia analiza el rol de una expareja del detenido, quien también es investigada en el marco de la causa, luego de que testigos mencionaran conflictos previos y presuntos celos hacia la joven asesinada.
Sosa quedó alojado en una dependencia de la Policía Federal y será trasladado a Tucumán, donde deberá responder ante la Justicia por un crimen que volvió a encender la alarma por la violencia de género en la provincia.




