La provincia de Chubut enfrenta una emergencia ambiental de enorme magnitud a raíz de un incendio forestal que ya devastó alrededor de 50 mil hectáreas y continúa activo en zonas de difícil acceso. El fuego avanza sobre áreas de vegetación cerrada, especialmente en inmediaciones de la ruta 51, donde el tránsito estuvo al borde de ser interrumpido por la cercanía de las llamas.
El operativo se desarrolla en condiciones extremas. Más de 500 brigadistas trabajan a contrarreloj, muchos de ellos desplazándose a pie entre la maleza, abriendo paso con herramientas manuales y motosierras.
El apoyo aéreo resulta clave: helicópteros cargan agua desde lagos cercanos y la descargan sobre los focos activos, mientras los móviles solo logran circular por senderos muy angostos.
En las últimas horas, el panorama se agravó por la combinación de fuertes vientos y altas temperaturas, que reactivaron sectores que ya habían sido parcialmente contenidos.
El contexto climático suma preocupación, Chubut atraviesa el año más seco de la última década y la escasez de agua condiciona tanto el combate del fuego como la vida cotidiana de los vecinos, que debieron organizarse para proteger sus viviendas. El temor a que las llamas se acerquen a Esquel y a otras localidades mantiene en vilo a toda la región, donde la angustia convive con un fuerte espíritu solidario y el esfuerzo conjunto de brigadistas y voluntarios llegados desde distintos puntos del país.




