La Selección Argentina de tenis sufrió un nuevo golpe en la Copa Davis y quedó al borde del descenso. El equipo nacional perdió 3-2 como visitante ante Corea del Sur, en una serie disputada sobre superficie rápida en Busan, y ahora deberá jugar un repechaje en septiembre para evitar caer al Grupo Mundial I.
El resultado dejó una sensación particularmente amarga porque Argentina tuvo la eliminatoria a su favor y no logró cerrarla. Con un plantel diezmado por ausencias importantes y la obligación de rearmar la estrategia desde el inicio, el conjunto capitaneado por Javier Frana compitió de igual a igual, pero volvió a mostrar dificultades en los momentos decisivos.
La serie comenzó con paridad en los singles iniciales y llegó igualada al sábado, cuando el punto de dobles encendió la ilusión albiceleste. Guido Andreozzi y Federico Gómez lograron una victoria clave ante la pareja local, en un partido intenso y cargado de presión. Ese triunfo puso a Argentina 2-1 arriba y la dejó a un solo punto de sellar la clasificación, en un contexto adverso y con el público coreano empujando.
Sin embargo, el envión no se sostuvo en la jornada final. En el cuarto punto, Thiago Tirante cayó en un encuentro muy parejo, que se definió por detalles y permitió a Corea del Sur igualar la serie 2-2. Con el impulso anímico a su favor, el equipo asiático afrontó el quinto y decisivo partido con mayor soltura y terminó inclinando la balanza, consumando la eliminación argentina.
Más allá de los nombres propios, el desarrollo de la serie expuso un problema recurrente para Argentina en la Copa Davis de los últimos años: la dificultad para cerrar las eliminatorias cuando el contexto es favorable. El punto de dobles había cambiado el escenario, pero los singles del domingo volvieron a mostrar falencias en la gestión de la presión y la falta de variantes para sostener el rendimiento.
El traspié en Busan también se explica por un contexto complejo. Argentina llegó a la serie sin varias de sus principales figuras, lo que obligó al capitán a apostar por un equipo con menor experiencia en este tipo de instancias. Aun así, el rendimiento general fue competitivo y dejó claro que el margen entre ambos equipos no fue amplio, aunque el resultado final diga lo contrario.
Con esta derrota, el equipo argentino deberá disputar un repechaje en septiembre para conservar su lugar en la categoría. Será una serie a todo o nada, con rival a confirmar, pero con un margen de error prácticamente inexistente. Un nuevo tropiezo significaría el descenso al Grupo Mundial I y un retroceso importante en el plano deportivo e institucional.
La caída ante Corea del Sur funciona como una advertencia de cara al futuro inmediato. En la Copa Davis no alcanza con competir ni con estar cerca: hay que cerrar las series. Argentina volvió a casa sin premio y con la obligación de replantear su planificación, fortalecer el plantel y llegar al repechaje con un equipo más sólido si quiere seguir en la elite del tenis por equipos.




