Momentos de extrema tensión se viven en los Emiratos Árabes Unidos luego de una serie de ataques que impactaron en zonas estratégicas de Dubái y Abu Dabi. Los aeropuertos internacionales DXB y Aeropuerto Internacional Zayed activaron protocolos de emergencia tras reportes de daños en terminales por la caída de misiles, lo que derivó en cancelaciones masivas de vuelos y escenas de incertidumbre entre los pasajeros.
Las autoridades recomendaron expresamente no acudir a las terminales sin contar con confirmación digital de los vuelos. Miles de turistas permanecen varados, mientras algunas áreas fueron evacuadas de manera parcial por razones de seguridad. La situación generó una fuerte congestión y complicaciones logísticas en uno de los principales centros de conexión aérea del mundo.
En paralelo, se registraron incendios en el puerto de Puerto de Jebel Ali y daños por fragmentos en la exclusiva zona de Palm Jumeirah. Como medida preventiva, también fueron evacuados el emblemático Burj Khalifa y el lujoso Burj Al Arab ante el riesgo de nuevos impactos.
El impacto económico no tardó en sentirse: los mercados financieros cerraron sus operaciones y la firma DP World suspendió la actividad portuaria por temor a nuevos ataques. Si bien la defensa aérea de Emiratos logró interceptar decenas de drones, la caída de restos ya dejó víctimas civiles y daños materiales, profundizando un escenario de inestabilidad que mantiene en vilo a la región.




