El proyecto minero Hierro Indio, presentado en su momento como una iniciativa estratégica para impulsar la producción nacional de hierro y sustituir importaciones, cambió oficialmente de rumbo. La empresa responsable presentó el Informe de Impacto Ambiental (IIA) ante el Gobierno provincial para avanzar con un esquema mucho más reducido: una cantera destinada a abastecer a la industria cementera.
Según la documentación oficial, la iniciativa prevé ahora una producción máxima de 80.000 toneladas anuales de mineral de hierro y una inversión estimada en 3 millones de dólares. El emprendimiento generará 25 puestos de trabajo durante la etapa de construcción y 7 empleos permanentes durante la operación.
La aspiración inicial del proyecto era convertirse en una mina capaz de cubrir una porción significativa de la demanda nacional de hierro, con el objetivo de reducir importaciones. Sin embargo, el nuevo planteo redefine el alcance: se tratará de una explotación a cielo abierto de pequeña minería, centrada en la extracción, trituración y clasificación del mineral para su despacho a granel.
El propio Informe de Impacto Ambiental aclara que no se realizarán procesos químicos ni térmicos sobre el material extraído. El destino exclusivo será la provisión de insumos para la fabricación de cemento.
La vida útil prevista es de dos años en una primera etapa, con la posibilidad de extender la operación hasta diez años, dependiendo de los resultados productivos.
En 2022, Impulsa Mendoza financió la primera campaña exploratoria con una inversión cercana al millón de dólares y una cláusula que le otorgaba la posibilidad de adquirir el proyecto. Aunque esa opción no se ejecutó formalmente, el control accionario terminó en manos de representantes estatales tras una capitalización que redujo la participación del impulsor original, Guillermo Re Khül.




