El ministro del Interior, Diego Santilli, participó este viernes del Insurance Week en Mendoza, donde desplegó un discurso de fuerte contenido político y económico en defensa del rumbo del gobierno nacional encabezado por Javier Milei. Ante empresarios del sector asegurador, el funcionario planteó que el país atraviesa una etapa de transición "difícil pero necesaria", con señales de recuperación que, sostuvo, comienzan a consolidarse tras dos años de reformas estructurales.
Santilli estructuró su intervención a partir de un contraste entre el escenario heredado y la situación actual. Recordó que Argentina llegó a "un colapso" económico e institucional, con niveles récord de inflación, que cifró en más de 1.100% acumulado, y una pobreza superior al 50%. En esa línea, criticó el alineamiento internacional del gobierno anterior, al que acusó de haber apartado al país de su tradición "occidental".
"Es importante recordar de dónde venimos y dónde estamos", insistió, al tiempo que comparó la experiencia argentina con procesos de ajuste atravesados por países europeos como España, Portugal o Grecia, donde según su lectura las crisis derivaron en reformas profundas para ordenar las cuentas públicas.
El ministro defendió la estrategia económica del oficialismo basada en el equilibrio fiscal y la desregulación. Aseguró que el país pasó de un déficit consolidado de 15 puntos del PBI a alcanzar superávit en pocos meses, y afirmó que actualmente "once de los quince sectores de la economía están creciendo".
Entre los instrumentos centrales de ese proceso, mencionó el DNU 70 y la Ley Bases, a los que definió como pilares de una agenda reformista que ya ubica a Milei como "el presidente más reformista de la historia".
En paralelo, adelantó que el Gobierno continuará avanzando con modificaciones regulatorias, incluyendo cambios en la legislación vinculada a glaciares y nuevas iniciativas orientadas a reducir la presión impositiva, que hoy consideró "inaceptable" con cerca de 148 tributos vigentes.
Santilli puso especial énfasis en el potencial exportador del país, al identificar cuatro motores clave: el agro, la minería, el petróleo y gas, y la biotecnología. En particular, destacó el crecimiento de la minería y subrayó el rol estratégico del cobre en la transición energética global.
También reivindicó el dinamismo del sector agroindustrial, al mencionar récords recientes en ventas de maquinaria, operaciones crediticias y exportaciones, como señales de reactivación.
Uno de los tramos más enfáticos del discurso estuvo dedicado a Mendoza. Santilli elogió a la provincia por su "bajo nivel de conflictividad" y por sostener políticas de Estado en áreas clave como la vitivinicultura y la gestión del agua.
En ese sentido, planteó que el desarrollo federal será un eje del crecimiento argentino, con provincias como Mendoza, San Juan, Córdoba o Salta liderando una expansión basada en recursos naturales y capacidades productivas locales. Incluso trazó una analogía ambiciosa al señalar que regiones del interior podrían convertirse en "la Abu Dhabi o Dubái argentina".
Hacia el cierre, el ministro reconoció que uno de los principales problemas estructurales sigue siendo el mercado laboral. Indicó que de una población económicamente activa de más de 23 millones de personas, apenas 6 millones se desempeñan en el sector privado formal, mientras que una porción significativa permanece en la informalidad.
Frente a ese diagnóstico, planteó la necesidad de profundizar la modernización laboral y generar condiciones para la creación de empleo registrado, en línea con el proceso de crecimiento que el Gobierno espera consolidar en 2026.
"El camino es el correcto y el presidente no va a claudicar", afirmó. Y concluyó con un llamado directo: arriesgar, invertir y producir para consolidar una etapa que, según el Gobierno, podría abrir un ciclo de crecimiento sostenido "de 20 o 30 años".
Hasta el momento la agenda de Santilli en Mendoza proyecta una reunión con el gobernador Alfredo Cornejo, uno de los gobernadores más cercanos a la gestión nacional, en busca de apoyos para las reformas que el gobierno busca impulsar en 2026.




