La Ciudad de Mendoza avanza con uno de los programas de infraestructura urbana más relevantes de los últimos años. Según datos oficiales, el municipio ya reacondicionó alrededor de 130 cuadras en el marco de su plan de reconstrucción vial, una iniciativa que apunta a mejorar la circulación y la seguridad tanto para vehículos como para peatones.
El esquema de obras se desarrolla de manera simultánea en tres frentes, una estrategia que busca acortar los plazos de ejecución y reducir el impacto en el tránsito diario. En ese sentido, el despliegue territorial muestra avances concretos en zonas clave del entramado urbano, combinando intervenciones en el microcentro con trabajos en barrios residenciales.
Uno de los sectores con mayor nivel de ejecución es el comprendido por la Quinta y Sexta Sección, donde se completaron 54 cuadras. Allí, las tareas incluyeron arterias de relevancia como Martín Zapata, Agustín Álvarez, Nicolás Avellaneda y Tiburcio Benegas, corredores que concentran tanto tránsito local como circulación interbarrial.
En paralelo, el segundo frente de obra se concentró en el Centro y la Tercera Sección, con 55 cuadras ya finalizadas. Se trata de calles de alta densidad vehicular y comercial -entre ellas Perú, Gutiérrez, San Luis, Córdoba, Ituzaingó, Buenos Aires y España- donde el deterioro de la calzada impacta de manera directa en la dinámica cotidiana de la ciudad.
El tercer frente corresponde a la Cuarta Sección Este, donde se intervinieron 24 cuadras en corredores como Montecaseros, Ituzaingó, Tucumán y 9 de Julio. En este caso, el objetivo central es mejorar la conectividad en zonas residenciales que vienen registrando un crecimiento sostenido del parque automotor y del flujo vehicular.
Desde el municipio destacan que el plan tiene un plazo contractual cercano a los 365 días, con finalización prevista para junio de 2026. La ejecución, además, se enmarca en una política de inversión sostenida en infraestructura urbana, orientada a acompañar la expansión de la capital provincial y a optimizar las condiciones de movilidad.
En términos técnicos, las intervenciones incluyen reacondicionamiento de carpetas asfálticas, mejoras en la base estructural de las calles y adecuaciones en sectores críticos, lo que permite extender la vida útil de las calzadas y reducir costos de mantenimiento a mediano plazo.
Con este ritmo de avance, la gestión municipal busca consolidar un estándar de transitabilidad más homogéneo en toda la ciudad, en un contexto donde la presión sobre la red vial continúa en aumento producto del crecimiento urbano y la intensificación del tránsito diario.




