La conductora y actriz Lizy Tagliani protagonizó un emotivo momento durante su participación en el programa de Mirtha Legrand, donde recordó las penas atravesadas durante el proceso de adopción de su hijo.
En diálogo televisivo, Tagliani relató el fuerte impacto emocional que sufrió en el marco de las denuncias públicas y judiciales impulsadas por la periodista Viviana Canosa, quien la acusó por presuntos delitos vinculados a trata y corrupción de menores. Estas acusaciones se produjeron en un momento clave del trámite legal, cuando la adopción se encontraba próxima a su resolución definitiva.
La conductora describió ese período como uno de gran angustia e incertidumbre, al señalar que debía afrontar la situación mientras intentaba resguardar a su entorno familiar. Según expresó, el proceso fue "largo" y "extremo", con su punto más crítico a pocas horas de la audiencia final, cuando las denuncias mediáticas pusieron en riesgo la continuidad del trámite.
Pese a ese contexto adverso, Tagliani afirmó que nunca consideró abandonar el proceso. En ese sentido, destacó que la futura llegada de su hijo -a quien se refiere como Tati- fue un factor determinante para sostenerse emocionalmente y continuar adelante.
Asimismo, la conductora reflexionó sobre los cambios personales que implicó la maternidad, al señalar que le permitió adoptar una perspectiva más reflexiva y centrada en el bienestar de su familia. Indicó que, a partir de esta experiencia, comenzó a priorizar las consecuencias de sus decisiones en su entorno cercano.
El conflicto judicial, iniciado tras las declaraciones de Canosa en medios de comunicación y presentaciones en tribunales federales, derivó en una acción legal por parte de Tagliani por presuntas calumnias e injurias, causa que continúa en trámite.
Finalmente, en agosto de 2024, Tagliani y su esposo lograron concretar la adopción, cerrando así una etapa marcada por tensiones judiciales y mediáticas. La conductora señaló que su principal objetivo es garantizar el bienestar del niño y consolidar su proyecto familiar, más allá de las dificultades atravesadas.






