Un enfermero de 44 años fue hallado muerto este viernes en su departamento del barrio porteño de Palermo. El cuerpo fue encontrado sentado en una silla del comedor, sin signos vitales, luego de que su familia alertara a la policía tras varios días sin poder comunicarse con él.
La hermana del hombre, residente en Gualeguaychú, viajó a la ciudad de Buenos Aires al no tener noticias suyas desde el 30 de marzo. Con la ayuda de la propietaria del inmueble, quien aportó una copia de la llave, pudo ingresar a la vivienda ubicada sobre la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2400. Allí, junto a efectivos policiales, encontró al enfermero ya fallecido.
En el lugar se secuestraron diversos elementos, entre ellos tres teléfonos celulares, jeringas, agujas, guantes de látex y múltiples ampollas de medicamentos. Según un primer relevamiento, había al menos cuatro ampollas abiertas, incluyendo fentanilo y midazolam.
Además, en la cocina se halló una gran cantidad de fármacos de uso hospitalario, como propofol, lidocaína, dipirona, diclofenac, clonazepam, diazepam, adrenalina, haloperidol y penicilina, entre otros.
La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 21, a cargo de Alberto Vasser, que investiga las circunstancias de la muerte.
El caso guarda similitudes con otro ocurrido semanas atrás, cuando el anestesiólogo Alejandro Zalazar, del Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez, fue encontrado sin vida en su departamento, ubicado a pocos metros de este hecho. En aquella oportunidad, el hallazgo de sustancias como propofol y fentanilo dio lugar a una investigación sobre el posible uso indebido de anestésicos en reuniones privadas organizadas por profesionales de la salud.






