El episodio que tuvo como víctima a Camila Galante encendió una señal de alarma por el contexto en el que se produjo el robo. El hecho ocurrió dentro del estacionamiento de un centro comercial, un ámbito que en teoría dispone de vigilancia, cámaras de seguridad y un flujo constante de personas. Aun así, estas condiciones no alcanzaron para impedir que los delincuentes actuaran sin ser detectados.
La situación vuelve a poner en discusión la seguridad en este tipo de espacios, especialmente en zonas de alto tránsito como Canning. En los últimos meses se registraron casos similares, donde los ladrones aprovechan descuidos o fallas en los controles para concretar robos rápidos y puntuales, como la sustracción de ruedas de auxilio.
Si bien en este caso no hubo contacto directo ni violencia contra la pareja de Leandro Paredes, el hecho generó preocupación e indignación por la facilidad con la que se llevó adelante. El episodio se suma así a una serie de delitos bajo la misma modalidad, que continúan repitiéndose incluso en lugares que deberían ofrecer mayores garantías de seguridad para los usuarios.




