En la antesala de una de las exhibiciones automovilísticas más esperadas del año en Argentina, Franco Colapinto disfrutó de una jornada íntima, distendida y cargada de símbolos bien argentinos junto a su entorno más cercano. Antes de acelerar este domingo en las calles de Palermo durante el Road Show to BA 2026, el piloto de Alpine combinó descanso, celebración y contacto con sus fanáticos en un sábado que no pasó desapercibido.
La agenda comenzó en Cardales, donde Colapinto eligió reunirse con familiares, amigos, representantes y parte del equipo de comunicación oficial de la Fórmula 1 en una exclusiva estancia vinculada al reconocido enólogo Alejandro Vigil. El arribo no fue uno más: el joven bonaerense llegó en helicóptero poco después del mediodía, al igual que sus managers María Catarineu y Jamie Campbell-Walter, en una postal de alto perfil que rápidamente se viralizó entre los seguidores del automovilismo.
Entre los invitados también estuvo la actriz y cantante Maia Reficco, quien compartió el almuerzo y la recorrida por la bodega con el corredor argentino. El encuentro reunió a unas 25 personas y tuvo un clima de absoluta camaradería, lejos de la tensión habitual de las pistas pero con toda la expectativa puesta en la exhibición porteña.
Asado argentino, viñedos y una entrevista oficial con Fórmula 1
Durante la tarde, Colapinto y su grupo recorrieron los viñedos de la estancia y participaron de una visita por la bodega, donde además el piloto concedió una entrevista al equipo oficial de la Fórmula 1, que siguió de cerca cada movimiento en esta visita al país.
Pero uno de los momentos más comentados fue antes del almuerzo, cuando el joven de 22 años se sumó a la cocina junto al chef Diego Irato y participó de la preparación del asado, en una escena relajada que reforzó su perfil cercano y descontracturado.
El menú, diseñado especialmente para la ocasión, fue una verdadera celebración de sabores nacionales: tablas de charcutería y quesos, empanadas de osobuco, mollejas, choripanes y una selección de carnes premium entre las que se destacaron tomahawk, entraña y cordero patagónico. A eso se sumaron ensaladas frescas, papas asadas y zapallos de huerta, mientras que el cierre dulce llegó con flan con dulce de leche y un cremoso de vainilla con nueces caramelizadas.
Todo estuvo acompañado por vinos de la casa, aunque la gran imagen del día llegó cuando Colapinto levantó un imponente botellón de seis litros de Malbec argentino como si estuviera en un podio de Fórmula 1, en un gesto simbólico que mezcló celebración, identidad nacional y la ilusión de lo que viene.
Palermo ya palpita el regreso de la Fórmula 1 a Buenos Aires
Luego del almuerzo, cerca de las 16, la caravana se trasladó hacia la Ciudad de Buenos Aires, donde la expectativa ya era total. Sobre Avenida del Libertador, entre Bullrich y Casares, cientos de fanáticos comenzaron a concentrarse para esperar al piloto que este domingo volverá a poner a rugir un monoplaza de la máxima categoría en suelo porteño después de 14 años.
En ese marco, Colapinto apareció brevemente para saludar a quienes lo esperaban detrás de las vallas. Sonriente, acompañado por sus managers y parte del staff, dejó un mensaje corto pero efectivo: "Nos vemos mañana, gracias por venir", desatando la ovación de los presentes.
El piloto argentino conducirá el histórico Lotus E20, el auto de 2012 impulsado por motor Renault V8 que ya se encuentra montado en Palermo para el espectáculo. La presencia del vehículo elevó aún más el clima de ansiedad entre los fanáticos del automovilismo.
Un domingo histórico con Fangio como homenaje
El Road Show to BA 2026 comenzará este domingo desde las 8:30 con ingreso del público por Plaza Seeber y Plaza Sicilia. Durante seis horas habrá entrevistas en vivo, pantallas gigantes, propuestas gastronómicas y distintas actividades vinculadas al universo Fórmula 1.
Sin embargo, el plato fuerte será la salida de Colapinto a bordo del Lotus en el circuito urbano especialmente preparado sobre Libertador. Y como si eso fuera poco, a las 14:30 tendrá una segunda aparición en una réplica del legendario Mercedes-Benz W196, la mítica Flecha de Plata con la que Juan Manuel Fangio conquistó los campeonatos mundiales de 1954 y 1955.
Así, entre helicópteros, vino mendocino, figuras del espectáculo, asado criollo y el fervor de miles de argentinos, Franco Colapinto ya empezó a correr su propia carrera: la de consolidarse como el gran fenómeno deportivo nacional antes incluso de acelerar.




