El Senado mendocino despidió a 19 legisladores en una sesión marcada por la emoción y el balance institucional

Martes, 28 de abril de 2026

Con discursos atravesados por el agradecimiento, la defensa del diálogo y la institucionalidad, la Cámara Alta provincial cerró un ciclo político para 19 legisladores que concluyeron su mandato.

La Cámara de Senadores de Mendoza vivió este martes una de esas jornadas donde la política baja el tono de la confrontación cotidiana y se permite un ejercicio poco frecuente: mirar hacia atrás. En una sesión atravesada por discursos de despedida, reconocimientos cruzados y reivindicaciones institucionales, 19 legisladores finalizaron formalmente su mandato este 28 de abril, en el marco del recambio parlamentario que la Legislatura provincial realiza por mitades cada dos años. 

La renovación responde al esquema previsto por la Constitución mendocina, que establece mandatos de cuatro años para los senadores provinciales y una sustitución parcial del cuerpo en cada elección legislativa de medio término. Así, desde el 1 de mayo comenzará a funcionar una Cámara Alta con nueva integración política y una correlación de fuerzas que reconfigura los bloques internos. 

De los 19 senadores que concluyeron su período, nueve pertenecen al radicalismo, siete al Partido Justicialista y tres a La Unión Mendocina. Sin embargo, cuatro de ellos no se despiden del recinto sino apenas de un mandato: Martín Kerchner y Jésica Laferte, por la UCR, y Adriana Cano y Pedro Serra, por el PJ, fueron reelectos y continuarán ocupando sus bancas hasta 2030.

Entre quienes cerraron definitivamente esta etapa aparecen nombres de peso en la dinámica legislativa de los últimos años: Mario Ana, Alejandro Diumenjo, Ángela Floridia, Abel Freidemberg, Claudia Najul, Fernanda Sabadín y Mariana Zlobec por el oficialismo; Alejandra Barro, Mercedes Derrache, Cristina Gómez, Helio Perviú y Gerardo Vaquer por el peronismo; y Germán Vicchi, Valentín González y Gabriel Pradines por La Unión Mendocina-PRO.

Lejos de una sesión protocolar vacía, la jornada estuvo cargada de intervenciones personales. Hubo balances de gestión, agradecimientos, reflexiones sobre el oficio político y también mensajes hacia quienes asumirán en los próximos días.

Una de las primeras en tomar la palabra fue Cristina Gómez, quien puso el acento en la representación del interior provincial y en la necesidad de que la Legislatura siga siendo una caja de resonancia de las demandas territoriales. En un registro similar, Fernanda Sabadín evitó hablar de cierre y eligió presentar su salida como el inicio de una nueva etapa de compromiso con Mendoza.

Mario Ana imprimió una cuota de cercanía al evitar el dramatismo habitual de las despedidas. Su intervención estuvo centrada en el valor de los vínculos construidos dentro del Senado, con un reconocimiento especial al personal legislativo y a los compañeros de banca. Mercedes Derrache, desde el justicialismo, también apeló a una lectura institucional: destacó el honor de representar al Este mendocino y reivindicó el consenso, la transparencia y la rendición de cuentas como pilares de la tarea parlamentaria.

Abel Freidemberg y Helio Perviú, desde espacios ideológicos distintos, coincidieron en un punto: ambos subrayaron que el Senado mendocino ha logrado sostener una dinámica de debate donde conviven acuerdo y disenso sin romper los marcos democráticos. Freidemberg puso en valor especialmente el trabajo en la comisión de Salud, mientras que Perviú reafirmó su pertenencia al peronismo y su voluntad de seguir aportando a la discusión pública.

En el caso de La Unión Mendocina, Gabriel Pradines, Germán Vicchi y Gerardo Vaquer dejaron una misma sensación: el paso por la Cámara fue leído como una experiencia de aprendizaje político y de construcción desde la minoría. Los tres coincidieron en destacar el respeto recibido y la posibilidad de dejar una huella en un cuerpo donde las diferencias partidarias no impidieron el trabajo común.

Uno de los rasgos salientes de la sesión fue que las despedidas no quedaron encapsuladas en quienes se iban. Legisladores con continuidad en la Cámara también tomaron la palabra para poner en perspectiva el momento político.

Walther Marcolini destacó la vocación pública de los salientes y habló de la necesidad de preservar una institucionalidad que, a su juicio, ha sido una marca distintiva del Senado mendocino. Mariana Zlobec agradeció a la UCR, a sus equipos y a la militancia, y definió su paso por la Legislatura como una experiencia de privilegio.

En esa misma línea, Yamel Ases defendió la política como herramienta de transformación aun en tiempos de fuerte desgaste social hacia la dirigencia, mientras que Claudia Najul y Alejandro Diumenjo remarcaron que la Cámara mantuvo su funcionamiento y su capacidad legislativa incluso en momentos complejos del escenario provincial y nacional.

María Laura Sainz aportó una de las definiciones más repetidas de la tarde: sostuvo que el debate y el consenso no son meros rituales parlamentarios sino la esencia del servicio público cuando se legisla para una sociedad diversa.

Los jefes de bloque aprovecharon el cierre para hacer también una lectura política de lo que viene.

Martín Rostand, desde el PRO, habló de la transición democrática y reivindicó el peso de las ideas aun cuando la representación numérica de su espacio se reduce. Ariel Pringles destacó el aprendizaje transversal entre legisladores de distintas extracciones, mientras que Duilio Pezzutti y Dugar Chappel coincidieron en señalar que muchos de quienes dejan sus bancas no se retiran de la política, sino que encaran una nueva etapa con expectativas renovadas.

La jefa del bloque justicialista, Adriana Cano, puso el foco en la militancia y en la necesidad de sostener memoria, esperanza y coraje como insumos de la acción política. Natacha Eisenchlas, presidenta del bloque radical, eligió una síntesis más institucional: valoró la convivencia democrática y la posibilidad de construir aun desde posiciones contrapuestas.

Uno de los datos más significativos lo aportó Martín Kerchner, quien recordó que en los últimos dos años la Cámara Alta aprobó más de 190 leyes y que una amplia mayoría de ellas salió por unanimidad. La cifra no fue casual: funcionó como argumento para sostener que, pese a la polarización externa, el Senado mendocino logró preservar una lógica de acuerdos.

La encargada de bajar el telón fue la vicegobernadora Hebe Casado, quien agradeció el trabajo de los legisladores salientes y destacó que el Senado se consolidó como un ámbito de consenso incluso en un período de paridad entre oficialismo y oposición.

Casado recordó que, pese a ese equilibrio numérico, sólo en una oportunidad debió ejercer el voto de desempate, una señal que interpretó como prueba concreta del nivel de diálogo alcanzado dentro del recinto. También dejó una reflexión orientada al futuro: sostuvo que la función pública es apenas una estación dentro de trayectorias políticas más amplias y que quienes hoy dejan sus bancas seguramente seguirán incidiendo desde otros espacios.

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