La postal natural de las Cataratas del Iguazú quedó envuelta en una situación inesperada tras un operativo de limpieza que sacó a la luz más de 400 kilos de monedas acumuladas debajo del agua. El hallazgo ocurrió luego de una marcada baja en el caudal del río Iguazú, que permitió acceder a zonas habitualmente cubiertas.
Durante las tareas realizadas por trabajadores y equipos del Parque Nacional Iguazú también se retiraron botellas plásticas, tapas, pilas y aparatos electrónicos descartados por visitantes en uno de los principales atractivos turísticos del país.
Desde el parque señalaron que la mayoría de las monedas fueron arrojadas por turistas que mantienen la tradición de pedir deseos o atraer la buena suerte, pese a las advertencias y prohibiciones existentes en el lugar.
Ambientalistas remarcaron que el problema va mucho más allá de la basura visible. Con el paso del tiempo, los metales se deterioran bajo el agua y liberan sustancias contaminantes que alteran el ecosistema acuático. Incluso, algunas especies pueden ingerir pequeños objetos al confundirlos con alimento.
"Muchos vienen con la idea de tirar una moneda para pedir un deseo, pero no toman dimensión del impacto que eso provoca", explicó uno de los trabajadores que participó del operativo.
Ahora, las monedas recuperadas serán sometidas a un proceso de clasificación, aunque gran parte de ellas presenta corrosión y deterioro por haber permanecido sumergidas durante años.




