Moscú fue escenario de uno de los ataques con drones más intensos de los últimos años, luego de que autoridades rusas informaran el lanzamiento de más de 500 artefactos durante la madrugada de este domingo.
Según el Ministerio de Defensa de Rusia, los sistemas de defensa aérea interceptaron y destruyeron 556 drones ucranianos sobre 14 regiones del país, además de zonas de Crimea anexada y áreas de los mares Negro y de Azov. Las autoridades aseguraron que gran parte de los dispositivos fue neutralizada antes de alcanzar sus objetivos.
A pesar de ello, algunos drones lograron superar las defensas y provocaron víctimas y daños en distintas zonas del área metropolitana de Moscú. De acuerdo con el gobernador regional, Andréi Vorobiov, al menos tres personas murieron y varias resultaron heridas tras impactos y la caída de restos de drones sobre viviendas.
Entre los episodios más graves, se reportó la muerte de una mujer en el distrito de Starbéevo, en la ciudad satélite de Jimki, tras el impacto de un dron contra una vivienda. En Mitischi, dos hombres fallecieron cuando restos de otro aparato cayeron sobre una casa en construcción. También se registraron incendios, daños materiales y heridos en localidades como Krasnogorsk, Istra y Naro-Fominsk.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó además que doce personas resultaron heridas, la mayoría de ellas vinculadas a una refinería de la capital. Según precisó, el ataque ocurrió en las inmediaciones del complejo industrial, aunque su funcionamiento no se vio interrumpido.
Durante la madrugada también se reportaron explosiones cerca del aeropuerto de Domodédovo, donde testigos escucharon múltiples detonaciones y se identificaron drones de largo alcance.
Desde Kiev, el presidente ucraniano Volodímir Zelensky defendió la ofensiva, asegurando que se trata de una respuesta destinada a presionar a Rusia para poner fin al conflicto. Calificó estas acciones como "sanciones de largo alcance" y sostuvo que buscan evidenciar las consecuencias de la guerra para la población rusa.
Por su parte, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) afirmó que los ataques alcanzaron objetivos estratégicos como la refinería de Moscú operada por Gazprom, estaciones de bombeo y una planta industrial vinculada a la producción de semiconductores de uso militar.
En paralelo, Rusia informó que durante la misma noche se registró el lanzamiento de 287 drones hacia territorio ucraniano, de los cuales la mayoría fue derribada por las defensas aéreas. Ambos países continúan intercambiando ataques en un conflicto que mantiene una alta escalada en el uso de vehículos aéreos no tripulados.




