La tensión política en Buenos Aires aumentó el 20 de mayo de 1810. Los principales líderes criollos comenzaron a presionar con más firmeza al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros para que convocara un Cabildo Abierto y permitiera debatir la situación del Virreinato tras la crisis en España.
Ese día fue clave porque Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, dejó en claro que las fuerzas militares criollas ya no respaldaban plenamente al virrey. La pérdida de apoyo militar debilitó la autoridad de Cisneros y fortaleció el avance revolucionario.
Mientras tanto, en las calles crecía la expectativa popular y se multiplicaban las reuniones secretas entre los patriotas que buscaban un cambio político.




