La posibilidad de lluvia en el Gran Premio de Canadá encendió las alarmas en la Fórmula 1 y generó preocupación entre pilotos, equipos y fabricantes de neumáticos. En medio del estreno del nuevo reglamento técnico de 2026, varios protagonistas advirtieron que correr sobre piso mojado en Montreal podría transformarse en "un salto a lo desconocido".
El principal temor no pasa únicamente por la lluvia, sino por la dificultad que tendrán los neumáticos para alcanzar la temperatura adecuada. Con temperaturas bajas, menos carga aerodinámica y autos más sensibles, el escenario podría derivar en una carrera caótica y de eliminación.
Durante la clasificación, pilotos de distintas escuderías coincidieron en el diagnóstico: nadie sabe realmente cómo responderán los nuevos monoplazas bajo lluvia intensa. La Fórmula 1 todavía no disputó una competencia oficial en mojado desde la implementación del reglamento 2026.
Uno de los primeros en advertir sobre el desafío fue el español Fernando Alonso. "Si llueve, todo cambiará. No hemos competido en estas condiciones con el nuevo reglamento y los niveles de agarre serán muy bajos. El reto será poder terminar la carrera", señaló.
En la misma línea se expresó Carlos Sainz Jr., quien remarcó los problemas detectados en las pruebas de neumáticos de lluvia. "Los pilotos se han quejado muchísimo en los test. Creen que es muy posible que los neumáticos no entren en temperatura y sea una carrera muy caótica", afirmó.
La preocupación se centra especialmente en los compuestos de lluvia extrema desarrollados por Pirelli. Según explicaron varios pilotos, los neumáticos podrían no generar el agarre suficiente en una pista fría y con poca adherencia, algo que incrementaría notablemente el riesgo de despistes y trompos.
El australiano Oscar Piastri resumió el sentimiento general del paddock con una frase contundente: "Será un gran salto a lo desconocido".
Por su parte, Charles Leclerc, quien participó en pruebas privadas de neumáticos de lluvia con Ferrari, aseguró que "meter las gomas en temperatura será muy, muy complicado".
La advertencia más fuerte llegó de parte del francés Pierre Gasly, piloto de Alpine F1 Team. Tras realizar ensayos en Magny-Cours y Silverstone, anticipó una competencia extremadamente exigente: "Creo que va a ser una carrera de eliminación".
El contexto técnico alimenta aún más las dudas. Los autos actuales cuentan con menos carga aerodinámica que temporadas anteriores, lo que reduce la estabilidad en curvas rápidas y complica el control sobre asfalto mojado. Además, el nuevo reglamento aumentó el protagonismo de la potencia eléctrica, que ahora representa hasta el 50% del rendimiento total del motor. Esa característica vuelve más delicada la entrega de potencia y puede provocar pérdidas de tracción más bruscas.
A esto se suma un factor clave: el circuito Circuit Gilles Villeneuve es considerado de "baja energía". Sus largas rectas y la ausencia de curvas rápidas dificultan la generación de temperatura en los neumáticos, algo crítico en condiciones de lluvia y frío.
Incluso desde Pirelli reconocieron el problema. Simone Berra, ingeniero jefe de la compañía italiana, definió la situación como "la tormenta perfecta" por la combinación de bajas temperaturas y un circuito poco exigente para los neumáticos.
El joven líder del campeonato, Kimi Antonelli, también había anticipado este escenario semanas atrás tras una prueba en Silverstone. "Habrá muchos interrogantes si llueve", sostuvo, y pidió revisar el uso de mantas térmicas para mejorar la temperatura inicial de los compuestos.
Aunque el pronóstico fue cambiando durante las últimas horas y las probabilidades de lluvia disminuyeron para el momento de la largada, el clima sigue siendo una amenaza latente para una carrera que podría quedar marcada por los errores, la supervivencia y la capacidad de adaptación más que por la velocidad pura.




